Tras su liberación de la UFC, la luchadora Ariane Lipski da Silva sopesó seriamente la posibilidad de retirarse del octágono. Sin embargo, en un giro inspirador, logró reavivar su profunda pasión por los deportes de combate, un resurgimiento que la ha impulsado a tomar la decisión de unirse a la Professional Fighters League (PFL).
