Emmanuel Grégoire, nuevo alcalde de París, entierra la esperanza del PSG de adquirir el icónico Parque de los Príncipes, prometiendo una resolución rápida de las negociaciones para proteger el patrimonio público.
Tras su victoria en las elecciones municipales, Emmanuel Grégoire, sucesor en la alcaldía de París, ha expresado rotundamente su postura sobre el Parque de los Príncipes. Propiedad de la Ciudad desde 1972 y actualmente alquilado al PSG por 4,5 millones de euros anuales, el estadio ha sido objeto de una oferta de compra por parte del club catarí desde 2019, estimada entre 150 y 200 millones de euros, con el objetivo de asegurar su contrato hasta 2040. Sin embargo, el nuevo alcalde rechaza firmemente cualquier venta, declarando que el valor del Parque es «entre 0 y 1 euro simbólico», e insistiendo en su estatus de «bien común» inalienable.
Un veto patrimonial que hace temblar al PSG
Este inesperado bloqueo reaviva una saga de siete años, marcada por el fracaso de las discusiones bajo la administración anterior, que ya había suspendido la venta en 2022. Grégoire prevé finalizar las conversaciones antes del verano de 2026 con la Región de Île-de-France y el Estado, excluyendo cualquier escenario en el que el PSG se convierta en accionista mayoritario del estadio, inaugurado en 1973 y renovado por 75 millones de euros en 2016. A pesar de que Luis Enrique, entrenador del equipo parisino, había destacado en noviembre de 2025 la importancia del Parque como su «fortaleza» que debía asegurarse para el futuro, el club, propiedad en un 87% de Qatar Sports Investments, se enfrenta ahora a un posible pulso legal.
Este giro estratégico debilita los planes del PSG, que se encontraba liderando la Ligue 1 con 62 puntos tras 26 jornadas al inicio de la temporada 2026-2027. Grégoire apuesta por un modelo híbrido: una mayor apertura a partidos de rugby, conciertos y eventos públicos para rentabilizar el estadio sin su privatización. «París no venderá su alma futbolística», concluyó, provocando ya revuelo en Catar y entre los aficionados parisinos, que se encuentran divididos ante este asunto.
